Felicidad ( corregido y aumentado )

Hay quienes se pasan la vida ideando proyectos que jamás realizarán : imaginan grandes negocios, planean construir una casa o sueñan conquistar una mujer. Transcurridos los días, los meses y los años, no hicieron ni el negocio, ni la casa, ni el hogar; todo se les fue en soñar.


Es infinito el número de personas que proceden de la manera descrita : temen actuar, encuentran más cómodo y menos riesgoso soñar, dejan transcurrir su vida en forma inactiva, sin darse cuenta de que vivir es actuar y el no hacer equivale a permanecer en un estado letárgico, similar a la muerte.


El saber hacer no es difícil; ponerlo en práctica es lo que pesa; pero escabroso o no, debemos llevar a cabo lo que nos proponemos, sin temor al fracaso, pues si éste llega a sobrevenir, nos fortalecerá. Quien aspira a algo y trabaja para conseguirlo, tarde o temprano lo alcanza, sobre todo si pone en su consecución los cinco sentidos y un total esfuerzo, sin dejarse vencer por las circunstancias ni buscar pretextos para dejar de actuar.


Nada es imposible para los hombres que actúan, a condición de que su meta sea factible. Los sueños desproporcionados, irreales, claro que son inalcanzables; pero las metas reales siempre se logran si nos lo proponemos.

No le basta la riqueza ni las satisfacciones que obtiene en su trabajo, ni la felicidad que ha alcanzado en su hogar. Siempre quiere más, más y más. Es tan desmedida su ambición que no disfruta lo que tiene, es infeliz a pesar de tener tanto - Una señora, intentando describir, amargamente, el defecto de su hijo.

Exacta descripción de una ambición insana. La apetencia es una virtud cuando es proporcionada a nuestras fuerzas y una vez satisfecha nos deja complacidos. Llevada a extremos patológicos, se convierte en vicio y acarrea amargura y desdicha.


La ambición moderada, ajustada a nuestra capacidad y a las posibilidades lógicas y reales es virtud que permite elevarnos y apreciar lo propio, quererlo y disfrutarlo. Es síntoma de salud mental, de equilibrio y de madurez.


Hay cosas que hacen feliz a un hombre, dicen, una fortuna adquirida sin fatiga, un campo fértil, un hogar en el siempre haya lumbre, nada de procesos, un espíritu tranquilo, un cuerpo sano, una prudente sencillez, amigos adecuados, mesa hospitalaria, alimentos sin artificios, lecho cómodo y no desear ni temer el último día. No depende de uno ser rico o poderoso, pero sí el ser feliz, y si te empeñas en compartir con los demás ese estado de ánimo placentero, más feliz serás aún, pues la energía positiva que diseminamos a nuestro alrededor se revierte sobre nosotros.


La felicidad no reside en poseer, sino en disfrutar lo que se tiene, y de que podemos ser tan felices o tan desgraciados en la medida en que decidamos serlo.

Las cuatro condiciones elementales de la dicha son la vida al aire libre, el amor de una mujer, la ausencia de toda ambición y la creación de un nuevo y bello ideal - Edgar Allan Poe

Cuando publiqué este post estaba escuchando : A Perfect Circle - Annihilation

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